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Parálisis Cerebral

Causas de la parálisis 
Cuatro tipos de parálisis cerebral
Diagnóstico y riesgos de la parálisis cerebral
La prevención de la parálisis cerebral
El tratamiento de la parálisis cerebral

Parálisis cerebral

La parálisis cerebral, también conocida como enfermedad de Little o encefalopatía estática, es un grupo de desorden crónico que impide el control de los movimientos que aparece en los primeros años de vida. La parálisis cerebral fue notado en niños en sus primeros años de vida en 1860. Un cirujano Ingles llamado William Little escribió sobre un desorden desconocido que causaba rigidez y espasticidad muscular en piernas y brazos. Los niños que padecían  dichas dificultades no mejoraban ni empeoraban al envejecer. Esta documentada condición fue denominada Little por muchos años, pero en la actualidad se la conoce como displegia espástica, una forma de parálisis cerebral.

Causas de la parálisis

La parálisis cerebral se pensaba era resultado de la falta de oxígeno durante el parto. Otras ideas comenzaron a surgir ya que los niños que sufrían de parálisis cerebral tenían otras condiciones como retraso mental, trastorno de la vista y convulsiones. Hasta 1980 se creía que las complicaciones en el parto eran la causa de la mayoría de los casos de parálisis cerebral, pero cuando científicos analizaron datos de un estudio gubernamental descubrieron que menos del 10% de los casos de nacimiento con parálisis cerebral eran causados por complicaciones en el parto.

La parálisis cerebral se pensaba era resultado de la falta de oxígeno durante el parto. Otras ideas comenzaron a surgir ya que los niños que sufrían de parálisis cerebral tenían otras condiciones como retraso mental, trastorno de la vista y convulsiones. Hasta 1980 se creía que las complicaciones en el parto eran la causa de la mayoría de los casos de parálisis cerebral, pero cuando científicos analizaron datos de un estudio gubernamental descubrieron que menos del 10% de los casos de nacimiento con parálisis cerebral eran causados por complicaciones en el parto..

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Cuatro tipos de parálisis cerebral

Las personas que sufren de parálisis cerebral deben soportar un desarrollo médico, social y educacional con dificultades extremas. Existen cuatro categorías principales de parálisis cerebral, que incluyen: parálisis cerebral espástica, parálisis cerebral atetoide, parálisis cerebral atáxica y parálisis cerebral mixta. A continuación a parecen estos cuatro tipos descriptos de manera más detallada:

1. parálisis cerebral espástica es la forma más común que afecta al 70-80% de los pacientes. Este tipo de parálisis cerebral mantiene los músculos en un estado continuo de incrementación de reflejos involuntarios.

2. parálisis cerebral atetoide es caracterizada por un lento e incontrolable movimiento y afecta al 10-20% de los pacientes con parálisis cerebral.

3. parálisis cerebral atáxica, es la más rara de las parálisis cerebrales afectando sólo al 5-10% de los pacientes. En la mayoría de los casos de parálisis cerebral coexisten más de un tipo de síntoma.

4. parálisis cerebral mixta, es la forma más común de parálisis cerebral, que es la combinación de movimientos de espasticidad y atetoide.

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Diagnóstico y riesgos de la parálisis cerebral

Se ha observado que algunas características parecen incrementar la posibilidad de que un niño sea diagnósticado con parálisis cerebral. Si bien siempre hay factores de riesgo en ciertas condiciones, como la parálisis cerebral, esto no significa que estos factores resultaran en parálisis cerebral. Algunos de los factores de riesgos que se han descubierto deben ser facilmente reconocibles por los doctores como indicadores. Bebés que nacen con parálisis cerebral a veces nacen en partos invertidos. Los partos invertidos suceden cuando un bebé esta ubicado con los pies hacia adelante en oposición a la posición natural con la cabeza hacia adelante. Un parto complicado puede ser signo de la posiblidad de que el bebé tenga parálisis cerebral. Los casos de parálisis cerebral se reconocen por problemas respiratorios y vasculares, que son a veces los primeros signos de que un bebé ha sufrido algún daño cerebral o que no ha desarrollado su cerebro completamente. Existe una escala numérica llamada Apgar que refleja la condición de un recién nacido observando el latido del corazón del bebé, respiración, tonicidad muscular, reflejos y color de la piel en los primeros minutos de nacer. Una medición baja en la escala Apgar indica potencialidad de problemas y bebés con parálisis cerebral obtienen bajo puntaje.

Los partos prematuros y el bajo peso al nacer han mostrado tener relación con la parálisis cerebral. El riesgo de una parálisis cerebral aumenta si el peso disminuye. El embarazo multiple es también considerado un factor de riesgo en la parálisis cerebral. Algunos bebés con parálisis cerebral sufren malformación visible del sistema nervioso como una cabeza anormalmente pequeña, sugiriendo que problemas han ocurrido en el desarrollo del sistema nervioso cuando el bebé estaba en el vientre.

También existen indicadores de la parálisis cerebral que aparecen en la madre embarazada. El sangrado de la madre o  proteinuria severa en un estadio tardio del embarazo, o sangrado vaginal del sexto al noveno mes de embarazo esta relacionado a un riesgo mayor de parálisis cerebral en los bebés. Madres que tienen hipertiroidismo, retardo mental o epilepcia poseen más riesgo de tener bebés con parálisis cerebral. Convulsiones en el recién nacido puede indicar un mayor riesgo de ser diagnosticado con parálisis cerebral posteriormente en la niñez.

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La prevención de la parálisis cerebral

No siempre es posible la prevención de la parálisis cerebral, pero existen ciertas causas que pueden ser tratadas. Un embarazo sano es siempre aconsejable, si bien un embarazo sano no siempre puede prevenir la parálisis cerebral. Una lesión en la cabeza que puede derivar en parálisis cerebral puede ser prevenida utilizando instrumentos de seguridad adecuados.

Asientos de seguridad para niños en los autos, cascos en bicicleta, junto a medidas de seguridad en el hogar pueden prevenir lesiones en accidentes y proteger la cabeza de los niños de lesiones que puedan derivar en parálisis cerebral. Recién nacidos con ictericia pueden ser tratados con foto-terapia que expone al bebé afectado a una luz especial que rompe con el pigmento biliar previniendo su crecimiento y amenaza al cerebro. Un análisis de sangre rutinario que se realiza en embarazadas puede descubrir una incompatibilidad Rh, que puede ser tratada con un suero especial para prevenir la producción de anticuerpos no querida. Los médicos pueden minimizar problemas observando el desarrollo del bebé y realizando transfusiones cuando sean necesarias. Una simple vacunación puede ser ofrecida a mujeres antes de quedar embarazadas para prevenir rubiola o sarampión que pueden derivar en parálisis cerebral.

Antes de los tres años de edad los padres pueden advertir cualquier cosa inusual sobre sus niños. Niños que no desarrollan capacidades motoras en un ritmo normal pueden tener parálisis cerebral. Niños con parálisis cerebral son más lentos en alcanzar el pico de desarrollo. Una tonicidad muscular anormal puede aparecer en el niño, incluyendo perdida de tonicidad muscular que hace parecer al bebé como relajado o flojo, o incremento en la tonicidad muscular que causa rigidéz, pueden ser indicadores de parálisis cerebral. Mientras estos síntomas son buenos indicadores de parálisis cerebral también pueden ser problemas de desarrollo. Un médico puede ayudar a distinguirlos. 

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El tratamiento de la parálisis cerebral

La parálisis cerebral es un grupo de desórdenes crónicos que impiden el control del movimiento. La parálisis cerebral ocurre cuando hay daño cerebral. Las consecuencias en la persona que sufre de parálisis cerebral pueden presentar dificultades y desafios médicos, sociales y educativos. Si bien no hay cura para la parálisis cerebral diferentes tratamientos estan constantemente siendo estudiados y mejorados. El tratamiento para la parálisis cerebral incluye diferentes acercamientos terapeúticos que ayudan a mejorar el manejo de aspectos físicos y mentales de un niño. La terapia física, a través de drogas o cirugías pueden ser implementadas como parte del tratamiento de la parálisis cerebral dependiendo de las necesidades de cada individuo. 

Las siguientes son opciones de tratamiento recomendadas:

La terapia física es un tratamiento importante si es iniciado justo después de hecho el diagnóstico en los primeros años de edad del niño. Ejercicios específicos ayudan a que los músculos no se debiliten y se deterioren por la falta de uso. Los pacientes de parálisis cerebral pueden experimentar contracturas musculares cuando los músculos estan rígidos y en una mala posición.

Los ejercicios ayudan a evitar las contracturas que es una de las más serias y más comúnes complicaciónes de la parálisis cerebral. La contracturas pueden ser contraproducentes para los avances y el balance. Cuando músculos y tendones no son extendidos y no crecen a un ritmo acorde al crecimiento oseo se denomina espasticidad.   

La terapia física es utilizada para prevenir complicaciones de contractura estirando músculos espasticos ya que la mayoría de los niños tienen la posibilidad de estiramiento y crecimiento de sus músculos y tendones en sus actividades diarias. La terapia física, es también utilizada en ciertas ocaciones para mejorar el desarrollo motor, sumado en ciertas situaciones a terapia de la conducta que utiliza teoría y técnicas de la psicología para complementar terapia física, del habla y ocupacional.  

La terapia con drogas es utilizada cuando el paciente con parálisis cerebral padece de convulsiones y la medicación puede evitarlas. Medicación es utilizada para controlar la espasticidad al interferir con el proceso de contracción muscular, aunque no ha sido provada la efectividad del uso de drogas para un control de la espasticidad a largo plazo. Las drogas han probado ser efectivas en el corto plazo. Otros pacientes con parálisis cerebral son inyectados con alcohol en los musculos mientras los médicos estiran los músculos para reducir la espasticidad por cortos períodos de tiempo. Pacientes con parálisis cerebral atetoide se les prescribe medicamentos para reducir los movimientos anormales que padecen.

Algunos casos de parálisis cerebral causan contracturas severas que ocasionan problemas de movimiento, para ellos se utilizan procedimientos quirúrgicos para estirar los músculos que se han retraido. También existen cirugías que reducen la espasticidad en las piernas. Esta cirugía que reduce la cantidad de estimulación a través de los nervios que llega a los músculos de las piernas esta siendo investigada su efectividad en lesiones de nacimiento.

Una lesión en el nacimiento es una lesión física que le ocurre a un bebé durante el parto. Se puede referir a una lesión en el nacimiento como trauma en el nacimiento. Algunos ejemplos de lesiones en el nacimiento son parálisis braquial, marcas o moretones, hematoma cefálico, parálisis facial por presión sobre la cara del bebé causado por daño en los nervios faciales, fracturas, lesión de pequeñas venas en los ojos del bebé. Las lesiones en el nacimiento pueden ser prevenidas frecuentemente a través de cuidado y monitoreo prenatal. Los casos de lesiones en el nacimiento son menos comunes en la actualidad como consecuencia del avance en los exámenes prenatales, sin embargo las lesiones todavía ocurren durante el parto, por lo que deben tomarse medidas para minimizar las lesiones graves, tales como la parálisis cerebral. En algunos casos bebés sufren lesiones durante el parto devido al uso de técnicas impropias que causan daño de nervios o deprivación de oxígeno. 

Una devastadora lesión en el nacimiento ocurre cuando el cerebro es dañado antes o durante el parto. Este tipo de lesión puede ser causa de una respuesta médica incorrecta a problemas del feto. Para prevenir las lesiones en el parto, los hospitales deben usar equipos que monitrorean el latido del corazón del feto y responde a las contracciones. Las lesiones en el nacimiento pueden ocurrir si el médico no reconoce o responde correctamente a algún problema. Niños afectados por este tipo de lesiones pueden ser afectados mínimamente o pueden sufrir daños permanentes. Una lesión seria, como la parálisis de Erb o encefalopatía, puede causar parálisis o retraso mental. Si la lesión es a causa de la negligencia del equipo médico, el médico-hospital deben hacerse responsables. Los costos de las lesiones en el nacimiento pueden incluir cirugías de emergencia, tratamientos y cuidados de largo plazo, medicación, etc. Niños con condiciones causadas por lesiones en el parto puede que nunca sean capaces de cuidarse a sí mismos y los gastos  de un tratamiento para esta lesiones y para que alcancen la mejor calidad de vida posible son muy elevados. Además, una lesión en el nacimiento es devastadora y traumática para toda la familia. Los padres de un niño con lesiones de éste tipo pueden merecen una compensación por la angustia y sufrimiento emocional y psicológico sufrido.

Cuando una lesión en el nacimiento ocurre por la negligencia o un mal análisis de los médicos profesionales, la familia que vive con el bebé que sufrió la lesión puede tener muchas preguntas sobre sus derechos. Como abogados con experiencia en casos de lesiones en el nacimiento podemos ayudarle a definir si la lesión puede haber sido prevenida con atención médica adecuada.

Cuando una lesión en el nacimiento ocurre por la negligencia o un mal análisis de los médicos profesionales, la familia que vive con el bebé que sufrió la lesión puede tener muchas preguntas sobre sus derechos. Como abogados con experiencia en casos de lesiones en el nacimiento podemos ayudarle a definir si la lesión puede haber sido prevenida con atención médica adecuada.

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